En nuestra emoción por salir al aire libre, solemos despreocuparnos de proteger nuestra piel de los fuertes rayos de sol. Es fácil olvidar sombreros, gafas y protectores solares cuando tenemos tantas actividades divertidas que nos esperan y no nos damos cuenta de lo vulnerable que es nuestra piel y el daño que podría darse si nos exponemos al sol por mucho tiempo.
La semana pasada mi hijo se fue a nadar al lago con sus amigos y tonta de mí, no me di cuenta que el sol iba a estar tan fuerte! Regresó a casa con una quemadura de sol muy fuerte y tenía tanto dolor que no podía aguantar nada sobre su cuerpo.
¡Por suerte para él, su mama siempre tiene a la mano un auxilio aromático!

Esto es lo que hice para ayudar a mi hijo a sentirse mejor y tú puedes hacer lo mismo:
- Mezclé 15 gotas de aceite esencial de Lavanda, 15 gotas de aceite esencial de Menta y 4 gotas de aceite esencial de Niaouli con 1 cucharadita de sal y añadí eso a una botella de agua purificada.
- Sacudí la botella para que se mezcle bien la mezcla de aceites esenciales y rocié esa preparación por toda el área afectada. Los aceites esenciales de Menta, Lavanda y Niaouli tienen propiedades anti-inflamatorias y ayudan a calmar la piel irritada.
- La piel quemada por el sol es muy dolorosa al tacto, pero es necesario aplicar un buen aceite vegetal para nutrir la piel y restaurar la falta de humedad. Mezclé 20 gotas de aceite esencial de Lavanda con 5 gotas de aceite esencial de Incienso en 1 onza de Aceite Orgánico de Jojoba Dorada y vertí la mezcla sobre la piel, dispersando con roces muy suaves.
- Finalmente, usé una toalla liviana para hacer compresas. Añadí 10 gotas de aceite esencial de Lavanda, 4 gotas de aceite esencial de Menta y 4 gotas de aceite esencial de Hierbabuena a una cucharita de sal y añadí esta preparación a un recipiente con agua bien fría. Luego sumergí la toalla, exprimí el exceso de agua y suavemente puse la compresa en el área afectada, especialmente en la espalda. El efecto refrescante de la toalla le ayudó a mi hijo a dormir mejor mientras los aceites hicieron su magia en su piel.
- Recomiendo que hagan este procedimiento por lo menos 2 veces al día para que puedan ver los resultados.
- Al día siguiente mi hijo empezó a sentirse mejor y pude aplicar la mezcla de jojoba más libremente. Al final del segundo día, el dolor había amainado y sólo quedó un poco de picazón. Al tercer día, su piel había regresado a la normalidad. ¡Qué alivio!
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